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Cuando estamos enfados
Cuando te pasa algo desagradable puedes enfadarte o disgustarte mucho. Es posible que tengas ganas de llorar. Quizás tu hermana o tu hermano haya hecho o dicho algo que no te gusta. Sería mejor si pudieras preguntarle serenamente: <<¿Por qué has hecho esto?>>. Pero cuando estás enojado, normalmente solo quieres gritarle o llorar. Como nos han hecho daño, deseamos decir o hacer algo a esa persona para herirla. Creemos que diciéndole algo cruel nos sentimos mejor. Pero cuando respondemos con palabras hirientes, esa persona intentará respondernos con algo más cruel. Y ninguna de las dos sabrá cómo detener esa situación. Cuando alguien te haga enfadar, es mejor no contestarle con palabras. Lo primero que has de hacer es detenerte y volver a tu respiración. Eso es lo que yo hago. Digo: <<Al inspirar, sé que estoy enfadado. Al espirar, sé que la ira sigue aún ahí>>. Y si sigo respirando de esta manera durante tres o cuatro respiraciones, y entonces normalmente me siento un pequeño cambio, la ira que siento dentro de mí se calma. Podemos aprender a actuar de una forma que no nos haga infelices a nosotros ni a las personas que nos rodean. Podemos aprender a modificar una situación infeliz y convertirla en una feliz. Pero para lograrlo necesitamos tener un poco de práctica. Aunque en el colegio nos enseñen muchas cosas, no tenemos la oportunidad de aprender en él cómo ser felices o sufrir menos. Nuestra ira forma parte de nosotros. Cuado estamos enojados no debemos fingir que no lo estamos. Lo que necesitamos hacer es aprendder a cuidar nuestra ira. Una buena forma de cuidar de ella es detenernos y volver a nuestra respiración. Piensa que tu ira es como un hermanito tuyo que es un bebé. A pesar de lo que é o ella te haya hecho, necesitas tratarle con ternura y amor, como si fueras una madre que tranquiliza a su bebé que llora. Cuando su hijo llora, una madre lo coge en brazos y lo deja llorar, mientras lo abraza con amor y ternura. Poco a poco el bebé se va tranquilizando hasta que al final deja de llorar. Ella no obliga a su hijo a dejar de llorar, sino que sólo le rodea de ternura y calma. Así es como debeas tratar a tu ira, con amor y ternura.Cuando estés enfadado, di:
Al inspirar, sé que estoy enojado. Al espirar, estoy cuidando muy bien de mi ira.
Mientras respiras y dices esto, puede que sigas enfadado. Pero estás a salvo, porque estás abrazando a tu ira igual como una madre abrazaría a su bebé que llora. Después de hacerlo durante un rato, tu enfado se irá calmando y serás capaz de sonreír a la ira que hay en ti:
Al inspirar, veo la ira que hay en mí. Al espirar, sonrío a la ira.
Cuando cuidamos así de nuestra ira, estamos siendo <<conscientes>>. La atención actúa como los rayos del Sol. Sin ningún esfuerzo el Sol lo ilumina todo, y todo cambia gracias a él. Cuando exponemos nuestra ira a la luz de la atención, la ira también cambiará, como si fuera una flor abriéndose con los rayos del Sol.
Estos consejos que escribo tan acertados, procedentes de un libro muy sabio, los dedico generalmente a las personas enfadadas, por cualquier motivo, sea grave o leve, y espero que os sirva de ayuda.
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Publicado por Kubrat Aguirre el 5 de Abril, 2008, 19:17
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